Carol's profileSweet Caroline (chan cha...BlogLists Tools Help

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    4/13/2006

    The knife and the ladder

     

    Hacía bastante tiempo que no publicaba un post en esta categoría,  y debe ser que de algún modo extraño e inconsciente lo echaba de menos.

     

    Hoy hace un día estupendo: solete, calor pero sin resultar molesto… de modo que mis progenitores han decidido que hoy se comía en al jardín. En un momento estaba la barbacoa funcionando, la mesa puesta y los animales rondando para ver si caía algo. Ha sido al llegar el primer chuletón a la mesa cuando nos hemos percatado de que se nos habían olvidado los cuchillos de carne y he ido yo a por ellos. Ahora viene lo peliagudo: niños, no hagáis esto en casa. Resulta que tenemos el jardín en obras y para llegar a la escalera hay que hacer un pequeño ejercicio de equilibrismo, que yo he ejecutado cienes de veces sin el mayor problema, pero hete aquí que hoy había arenilla en la escalera, factor que no he tenido en cuenta, y que ha supuesto que me haya dado un guarrazo del calibre 33. Debo tener un ángel de la guarda algo distraído (siempre me caigo) pero en el fondo eficiente (nunca llega la sangre al río) porque al echar las manos he tenido la suerte de alejar los cuchillos de mi cuerpecito y no terminar convertida en un acerico o en algo peor. Al final todo lo que queda es el susto y dos raspones en el brazo.

     

    Moraleja: si eres torpe, mejor utiliza cubiertos de plástico XD

     

    12/21/2005

    Sweet Omelette

     

    Hacía mucho que no escribía nada en esta categoría, y debe ser que mi cuerpo lo echaba de menos.

     

    Volvía yo ayer hacia mi hogar en un autobús interurbano cuando, para no variar, me quedé transpuesta (lo que es un modo bonito de decir que me faltaban el pijama y la mantita). Esto empieza a ser algo habitual en mi vida, consecuencia directa de la sangrante falta de sueño; soy una experta en echarme siestas en el transporte público y trato de perfeccionar una técnica que me permita hacerlo mientras ando y manteniendo los ojos abiertos. Sé que lo conseguiré. Pero no nos desviemos: me había quedado dormidita en el autobús. Normalmente, me voy despertando sola a cada rato para controlar por dónde voy (más que nada porque ya me he pasado un par de veces de parada y no es agradable) pero ayer me quedé KO. Si a esto le sumamos que el conductor, en su línea,  jugaba a ser Makinnen, ¿qué tenemos? Pues que en un momento dado no se sabe muy bien por qué dio un soberano frenazo y Sweet Caroline, que estaba en el séptimo sueño, salió despedida hacia delante y sin frenos. No sé a quién tengo que darle las gracias por mis reflejos (Yahvé, Alá, Isis, Diana, Astarté, Cernunnos... ¡os quiero!) pero funcionaron de maravilla, y reaccioné a tiempo de no dejar la marca de mi dentadura en el respaldo del asiento que había delante de mí. Vamos, que no me estampé de milagro. ¡Menudo susto! Sudores y taquicardia tuve.

     

    Por eso, para evitar una operación gratuita de estética de semejante magnitud, hoy tengo deberes. Voy a escribir 1000 veces:

     

    “No debo quedarme dormida en el autobús”.

     

    7/27/2005

    Downstairs...

    Estoy aquí, frente a la pantalla del pc, con un collarín eléctrico al cuello, cansada como pocas veces, y tratando de recordar lo que ha sido mi día.

     

    Madrugón como pocas veces en vacaciones, autobús, atasco, ojeada a Little Sarajevo (calle Princesa de Madrid) y paseo con urgencia hasta la sede de Hacienda. La visita no me soluciona el problema y la chica que me atiende no es capaz de esbozar ni media sonrisa ante mi intento de hacer graciosa mi torpeza. ¡Bendito funcionariado!

     

    Paseo de nuevo hasta Little Sarajevo, donde me reúno con Aran para descubrir que los albergues de Amsterdam que gestiona la oficina del TIVE cuestan un riñón, traba que celebramos con una visita a las rebajas (muy coherentes, como leéis). El hecho de que en un probador de cada vez que tocase una percha se me cayeran tres era una señal, pero no la supe ver; estoy convencida. Así, cuando enfilo la escalera que da a la planta de caja no soy consciente del peligro que me acecha. Mi sandalia pisa el borde del escalón (de mármol), la "lija" esa que ponen está completamente desgastada y no me frena... y lo siguiente que veo es mi cuerpo salir despedido escaleras abajo, donde rebota unas tres veces en los escalones con esa parte del cuerpo en la que la espalda pierde su casto nombre, mientras una sandalia, mi portafolios y unas bolsas vuelan por los aires y Aran flipa detrás de mí. El golpazo es tal, que se escucha en toda la tienda, y aparecen la dependienta y el de seguridad, que se acojonan aún más porque en un primer momento no soy capaz de que las piernas me respondan para ponerme de pie. Pasado el primer susto, me entra la risa y me incorporo con cuidado; a los dos segundos, a pesar del dolor, ya estaba hablando con la chica para que me buscase una camisa en el almacén mientras ella me ofrecía mil veces llamar al Samur; es lo que tiene estar acostumbrada a estos percances XDD.

     

    Al llegar a casa me ha tocado comer medio tumbada, cual romana en el triclinium, porque mi coxis no estaba para bromas, y al ratito, again a Madrid, para ver a mis amigas del colegio y cotillear un rato. El café de sobremesa se ha convertido en cañas y tapeo de cena, todo ello sazonado con la Cuarta Sinfonía en "Auch! Menor", que ha interpretado una servidora cada vez que súbía/bajaba de un bordillo, se sentaba/levantaba de una silla o intentaba cruzar un paso de cebra con el muñequito parpadeando. La causa: latigazos en el cuello, dolor de coxis y pinchazos en las piernas. Todo el pack. Si mañana sigo así, me voy a Urgencias.

     

    Y ahora estoy aquí, frente a la pantalla del pc, con un collarín eléctrico al cuello...
     
    7/12/2005

    Pa' habernos matao

    Inauguro en este momento una nueva categoría debido a que esta mañana he visto a la Parca pasar ante mí y he salido victoriosa por un pelo.
     
    Sitúense:
     
    13 horas: la nena está es la calle Princesa frente al dilema existencial de haber encontrado EL VESTIDO para una boda, pero faltarle convencimiento para llevárselo a casa. Llama a su señora madre y la tiene cosa de 15 minutos al teléfono mientras ella desvaría sobre la conveniencia o no de la compra. De paso, aprovechan para quedar y volver a casa juntas; misión bastante complicada que incluye una discusión sobre "¿es lo mismo que A sea perpendicular a B a que B sea perpendicular a A?". Al final, el vestido se viene a casa conmigo y me dirijo al lugar de la cita. "¡Qué suerte la mía!", pienso al ver un toldo en la esquina donde tengo que esperar a la mamma, y allí me planto cual platanero hasta que aparezca. 
     
    En esto que diviso el vehículo familiar, pero me pasa de largo. Yo deduzco que, al haber un paso de cebra, se va a detener un poco más adelante, pero cuál es mi sorpresa cuando el coche no frena y se dirige al final de la calle. ¿Solución? Empezar a correr. Ahora es cuando debo explicar que yo esta mañana tenía un juicio y claro, iba vestida "de persona", que decía mi abuela, y calzando unos tacones de aguja más que respetables. Con estas explicaciones podréis entender mejor lo que ha ocurrido después, y además imaginarme dando pasitos cortos a toda velocidad porque lo de correr, obviamente, es un modo de hablar.
     
    Estoy ya cerca del coche y al bajar de la acera, mi cuerpo ha tomado una dirección y mis zapatos otra. No sé muy bien cómo me he mantenido en pie, pero llevaba dos dedos del pie izquierdo fuera del zapato (sí, os podéis desc*****r y llamar a Mulder de paso). Justo cuando el semáforo se ponía en verde y mi madre estaba arrancando yo he abierto la puerta y al grito de "Mamá, casi me mato!!", me he lanzado al interior del coche mientras estaba ya en movimiento (para comprender la escena bien, hay que pensar que todo esto ha sido cosa de 6 segundos calculando por lo alto, desde que he empezado a "correr" hasta que casi muero). A mi madre, claro, casi le da un infarto. Una vez sentada, con el cinturón puesto y temblando de cabeza a los pies, he relatado mi aventura. La carcajada ha durado 20 kilómetros. Niños, NUNCA hagáis esto sin supervisión de un adulto.
     
     
    PD. Por lo menos el juicio lo he ganado XD