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    7/24/2005

    Dreaming...

    Dicen que los sueños son un reflejo de nuestras vivencias, de nuestros deseos más ocultos, de nuestros miedos. Una línea directa hacia nuestro subconsciente. Es muy raro que al despertar recuerde lo que he soñado la noche anterior, entre otras cosas porque entre semana duermo lo mínimo imprescindible (o menos) y creo que no me da ni tiempo.
     
    Esta mañana he despertado con una fuerte presión atenazándome el pecho (presión que aún me dura). Temblaba y me faltaba la respiración. Me ha costado reconocer mi cuarto y mi cama, y asumir que todo había sido un sueño. Era todo tan real... personas conocidas, situaciones muy probables... y en el medio, yo, sin poder hacer nada para que las cosas que estaba "viviendo" cambiasen, para que no terminasen como lo han hecho... como cuando sueñas que quieres correr pero las piernas te pesan y no puedes moverte del sitio. Aterrador.
     
    Por fin me he levantado, y con la rutina de los domingos he medio olvidado lo soñado, pero ahora que tengo un rato de descanso y puedo pararme a pensarlo, me pregunto si lo que "ví" anoche, lo que soñé, no es en realidad un reflejo de lo que quiero. Y eso es lo que más me asusta.
    6/28/2005

    Good night song

    Good Night, Good Night
    Until we meet again.

    Adios, au Revoir,
    auf Wiedersehen til then.

    And though it's always sweet sorrow to part.
    You know, you'll always remain in my heart.

    Good Night, Sleep tight
    And pleasant dreams to you.

    Here's a wish, and a prayer
    that all your dreams come true.

    And so til we meet again....

    Adios
    Au Revoir
    Auf Weidersehen
     
    Good night!
     
     
    Encontré una vez la letra de esta canción, y me gustó mucho. Estoy demasiado cansada para intentar postear algo mínimamente decente y con sentido, pero sí  que me quedan fuerzas para desearos que durmáis bien y que tengáis dulces sueños.
    6/22/2005

    Contra el calor...

    El calor veraniego puede combatirse de muchas maneras. Yo acabo de hacerlo con una guerra de agua en el jardín (mami, lo siento :P), un baño de luz de luna y una lluvia de carcajadas. Barato y efectivo. Un método de lo más recomendable. Voy a dormir como un bebé. Espero que vosotros también tengáis dulces sueños.

     

    (Y que nadie me diga que eso es tirar el agua, porque ha sido regando XD)

    6/18/2005

    Lost in cement

    Me gusta mucho guardar cosas. A mi madre la trae de cabeza, pero yo no lo puedo evitar. Porque cuando las veo, recuerdo el momento, la situación que me decidió a hacerlo. Al igual que las fotos, es un buen modo de coleccionar momentos. Incluso tuve una época (para desgracia de todos mis amigos) en la que cuando se salía a cenar o íbamos a tomar un café la mayoría de las veces obligaba a mis acompañantes a que me firmaran/dedicaran una servilleta, un posavasos, la cuenta... y una vez o dos resulta gracioso, pero con lo pesada que soy, no sé cómo no me dejaron por ahí abandonada, porque me lo llegué a merecer. Ahora están todas en una caja y las leo de vez en cuando.

     

    El caso es que de mi más tierna infancia (pongamos entre los 5 y 11 años, edad a la que ahora los niños saben arameo si les dejas) no hay servilletas, ni cuentas de restaurantes, ni flyers, ni maratones de fotos. Por no tener, no tengo las invitaciones de mis cumpleaños (¿recordáis cuando las invitaciones se compraban en paquetes y las rellenabas con toda la ilusión para repartirlas a los amigos?), pero sí que me quedaban cientos de recuerdos asociados a los alrededores de mi casa. Sí, he dicho quedaban, porque en cosa de tres años, la mayoría de lo que la rodeaba ha pasado de ser un acogedor erial con el antiguo cauce de un arroyo y todo a convertirse en varias urbanizaciones de pisos (horribles, btw) fruto del ramalazo constructor que le ha dado al alcalde de mi pueblo. Y en cierto modo no he sido verdaderamente consciente de la pérdida hasta hoy.

     

    Por avatares del destino, mi padre se ha cargado esta tarde una tubería de agua usando una sierra circular (pero esa es otra historia, que deberá ser contada en otro momento) de modo que me he tirado 2 horas recogiendo agua contra reloj con una fregona y luego me ha tocado sacar al perro mientras mis padres terminaban de arreglar el destrozo. El caso es que me lo he llevado a un camino de arena a un par de calles de mi casa, y he comenzado a recordar el momento en el que recorrerlo era toda una excursión, cuyo destino era una depuradora cercana (no porque nos gustase la depuradora, sino porque estaba algo lejos de casa y para mis amigas y para mi era toda una aventura). Desde ese camino puede verse una hondonada, por la que discurre un arroyuelo y en cuyas orillas hay unos chopos preciosos que en otoño son una maravilla de colorido. Pero cuando he buscado los chopos con la mirada, había un viaducto delante. Y cientos de chalets al otro lado. Se me ha encogido el estómago. Al volver a casa entre los pisos horribles, he intentado buscar mis lugares favoritos, pero donde antes había un pozo (con leyenda urbana y tumba de perro cercana incluídas) en el que he pasado algunos de los momentos más divertidos e hilarantes de mi vida, tanto de niña como de adolescente, ahora hay un local comercial. La cuesta por la que me caí rodando cuando tenía unos 8 años (¿véis como lo llevo en los genes?) ha desaparecido bajo edificios de tres alturas, junto con los restos de trincheras. La explanada en la que llegamos a plantar una tienda de campaña para que no nos diera el sol un día que fuimos a comer al campo, está asfaltada. El "Club de los niños" (una casa ruinosa, que nadie sabe por qué no se nos cayó encima y que debía datar de la Guerra Civil como poco) ya es sólo un recuerdo en nuestras memorias. Incluso el vértice geodésico, que tardamos mil años en averiguar qué era, pero que nos sirvió de fortaleza para cientos de juegos, lo han cambiado de sitio.Ya no podremos decir "¿Recordáis el día que aterrizó un globo aerostático allí al lado y nos dejaron ayudar a plegarlo?", "¿Y el día que Xxxx tiró un petardo sobre plantas secas, se incendiaron y acabaron viniendo los bomberos?"  señalando el sitio exacto, porque, como tantos de esos momentos, están ahogados bajo el cemento.

    6/14/2005

    Anuncios por palabras

    Y se fueron las mariposas de mi estómago. Tan sorpresivamente como el día que llegaron. Sin los quince días de preaviso que debería exigirlas. Se han ido y lo han dejado vacío de nuevo, marcado por el uso, a veces amable, a veces devastador, que han hecho de él. Me siento rara, porque me había acostumbrado a su presencia. A que revoloteasen sin previo aviso hasta provocarme mareos y hacer que dejara de sentir el suelo bajo los pies. Qué ingratas. Con lo bien que las he tratado. Ni se han dignado a dejar una nota de despedida, o a decirme si volverán. Y encima me quedo preocupada, porque no sé si encontraran un estómago tan acogedor como el mío donde vivir, si las cuidarán como yo lo he hecho.

     

    Por si esto fuera poco, se han llevado con ellas las hormigas que habitaban mis piernas y brazos, y la bandada de golondrinas que había anidado en mi cabeza. Ninguna ha dicho nada, y claro, yo me despierto hoy y no las veo. Las busco y rebusco, pregunto por ellas a los gorriones del jardín y a las mariquitas de los rosales; ninguno sabe decirme nada. Al principio me desespero, no sé si sabré vivir sin todas ellas. Con el paso del tiempo me doy cuenta de que me siento bien, muy ligera. Me gusta. Voy a disfrutar de esta nueva situación. Pero sé que llegará un momento en que las echaré de menos, querré que vuelvan. Y para entonces, estaré preparada.

     

    "Se alquila estómago a familia de mariposas,

    con posibilidad de que traigan hormigas y golondrinas.

    Informes imprescindibles.

    Razón aquí."

    6/9/2005

    Desiderata

    1. Quiero que me escriban una carta larga, muy larga. Pero no la típica carta de compromiso, repleta de frases banales y anécdotas insulsas que se acaban repitiendo una y otra vez. No me gustan las cartas vacías y superficiales, que se escriben para salir del paso y evitar una reprimenda por la falta de noticias durante meses. No; para eso están el teléfono o los mensajes del móvil. La carta ha de ser larga, pero porque el contenido salga desde dentro, desde el fondo más profundo del que me la escribe. Quiero una carta que me emocione, que me enfade, que me alegre, que me salte las lágrimas, que me estremezca, que me enseñe mucho de la persona del remitente, que sea un espejo de su alma, una carta viva. No quiero cartas que me dejen fría, cartas de esas que cuando llegas al final estás igual que al principio, de esas que no te aportan nada.

     

    2. Quiero que alguien se acuerde de que alguna vez comenté que quería esa carta, y que me la escriba cuando yo haya olvidado que lo había comentado. Sería una sorpresa emocionante.

     

    3. Quiero que me regalen regaliz. Mucho regaliz. Regaliz negro. A veces son estos pequeños detalles los que hacen que un día sea distinto del resto.

     

    4. Los cuentos son maravillosos y no deberíamos dejar de leerlos cuando ya no somos niños. Quiero encontrar a alguien que me lea cuentos mientras estoy en su regazo. Siempre es mejor compartir las fantasías.

     

    5. Me encantaría que toda mi casa oliera de esa forma especial que anuncia en el aire que va a haber tormenta, o a hierba y a tierra mojadas después de llover. Alguien debería fabricar ambientadores así.

     

    6. Daría mucho de mí por estar dentro de 50 o 60 años, sentada frente al fuego, rodeada de mis amigos de siempre y descubrir que, a pesar de que hayamos madurado (o no) más o menos, hayamos sufrido por amor, hayamos vivido por amor... seguimos juntos y hemos superado todas las pruebas que la vida y los que nos rodean han puesto frente a nuestra amistad.

     

    7. Uno de los mayores placeres que creo que nos ofrece la vida es pasear bajo la lluvia, sin importar que te estés calando hasta los huesos. Sin rumbo. Luego, en casa, tras una ducha caliente, arrebujarse en el sillón y tomar leche (o chocolate) caliente con el único sonido de fondo del agua golpeando el cristal de la ventana. Pero lo mejor, es poder compartirlo con alguien a quien quieres.

     

    8. Espero no perder nunca la capacidad de sorprender a los demás y de que me sorprendan. Cuando “ya lo has visto todo”, la vida pierde buena parte de su atractivo. Quiero mirar la vida con los ojos de un niño.

     

    9. Quiero viajar mucho, mientras mi cuerpo lo resista. Hay demasiados lugares por descubrir e infinitas cosas que aprender en cada uno de ellos. No quiero reducir mi mundo a cuatro paredes. También quiero que mi mente viaje, y vivir mil aventuras desde un cómodo sillón. Aunque no haya que olvidarse de ella, “la realidad” no es la única opción.

     

    10. Cuando mi tiempo en este mundo se acabe, si al mirar atrás puedo ver que alguno de los puntos anteriores se ha cumplido y que he vivido siendo yo misma y no quien los demás quieren que sea, sabré que cada lágrima, cada tropiezo y cada momento de tristeza ya no importan porque vivir ha merecido la pena.

     

    Total, pedir es gratis, ¿no?^^