Carol's profileSweet Caroline (chan cha...BlogLists Tools Help

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    9/22/2009

    Esta vez sí

    Hace poco más de un año escribí un post sobre el concierto que Coldplay dio en Madrid y al que asistí (y vi de maravilla desde la 5ª fila de la pista). Poco tiempo después, dos amigas y yo decidimos comprar las entradas para otro concierto suyo un año después, en Londres, y que sería el fin de la gira de "Viva la vida", su 4º album. Han sido muchos meses de nervios, de risas, de planes... hasta que el fin de semana pasado materializamos ese sueño. Debo decir que me sentí muy sorprendida por la frialdad del público inglés, que, excepto en parte del "pitch", se mostró simplemente templadito. Y siendo 70.000 personas, (Wembley Arena a rebosar) fin de gira y "en casa", como que no cuadra mucho. De hecho, todas coincidimos en que se notó mucho en la actitud de la banda: dieron el resto, sí, pero no de la misma forma que aquí. Esta vez no.
     
    Aún así, y como cada vez que les he visto, me han parecido sublimes. Tienen una forma de "llegarme" que... y esta vez sí: lloré. Como una niña. The hardest part, Fix you, Yellow... también me dejé la garganta coreando Viva la vida, Clocks, Politick o Billie Jean (magnífico homenaje) pero me faltaba algo. Entonces, en los bises, Chris salió al escenario y él solo, al piano, tocó The Scientist. Ya lo tenía todo. Y lloré otra vez.
    5/12/2009

    Canciones que consiguen que te pueda amar...

     
    "Uno podría decir que mi vida en sí misma ha sido una prolongada banda de sonido. La música fue mi vida, la música me dio la vida y la música es cómo seré recordado mucho después de dejar esta vida"
    Antonio Vega
     
    No te olvidaremos.
    4/3/2009

    Pasos...

        

         Salió de la piscina, se encontraba mal. Y entonces se acabó. El aliento se le escapó mientras el agua se escurría por su cuerpo. No hubo nada más que hacer.

     

         No recuerdo haber visto nunca a J. Sí he oído hablar de él, pero no soy capaz de ponerle cara, aunque es muy posible que sí le haya visto y simplemente no lo recuerde. Ha sido después de este trágico suceso cuando he podido dibujar un poco más un “mapa” de una parte chiquitita de su existencia. Era joven. Había hecho planes. Pensaba casarse con su novia, aunque no se lo habían contado a nadie pues estaban esperando a ahorrar. No quiero imaginar lo que debe estar ella sintiendo ahora. Bueno, ni ella ni su hijo, de otra relación, que con 11 añitos se ha tomado esto como “un hombrecito”. Debe ser muy duro perder de ese modo al alguien tan querido. Tan deprisa, sin tiempo ni para pensar en la posibilidad, sino asimilando la consecuencia directamente.

     

         Esta noticia me ha hecho sentir muy triste, y a la vez me ha hecho reflexionar. Será un cliché, pero la vida es muy muy corta y no podemos controlar cuándo va a terminar ni asegurar que los que están a nuestro alrededor sigan siempre con nosotros. Y esto me convence de que cada paso que dé debe llevarme a donde yo quiera estar, a intentar ser feliz. No merece la pena perder el tiempo. Nunca se sabe si vamos a conseguir llegar, pero es fundamental ponerse en camino. Eso seguro.

    3/25/2009

    Perder el valor

    "-No todo el mundo puede ser rico -prosiguió Peter-. No todo el mundo puede ser fuerte o inteligente. No todo el mundo puede ser apuesto. ¡Pero todos podemos ser valientes!Si nos decimos que podemos hacerlo; si nos decimos de corazón: 'No te eches atrás'; si nos comportamos como héroes... ¡todos podemos ser valientes! Todos podemos mirar al peligro a la cara y alegrarnos de enfrentarnos a él, y desenvainar nuestras espadas y decir: '¡Estás muerto, peligro! ¡No me das miedo!'El valor está ahí, para quien quiere tomarlo: no se necesita dinero para comprarlo. ¡No se necesita ir al colegio para aprenderlo! El valor lo es todo, ¿verdad?¿No os parece, chicos? ¿Tengo o no tengo razón? ¡El valor lo es todo! ¡Si perdemos el valor, lo perdemos todo!"


    Peter Pan
     
    Pues eso...
    9/26/2008

    Instrucciones para salir de casa por la mañana

     

    1.- Despertarse

    2.- Salir de la cama

    3.- Asearse y vestirse

    4.- Desayunar

    5.- Coger bolso y llaves

    6.- Salir de casa

    7.- Abrir el portal

     

    En cuanto al punto 5.-, comprobad 3 veces que las llaves que cogéis son las de casa, porque si no llegaréis al portal, no podréis abrirlo y os quedaréis encerrados en poco más de un metro cuadrado durante dos horas mientras os hacéis un ovillito y dormís cual homeless en un cajero.

     

    No, no, a mi no me ha pasado; sólo me lo estaba imaginando… 8-)

    9/10/2008

    Amarillo

     

    No lloré. Pensé que lo haría. Mucho. Con hipos. Sin parar. Había pensado en qué momentos ocurriría. Total, se me ponían los ojos “candy candy” con sólo pensarlo, así que sería lo normal. Incluso llevaba un pañuelo de papel nuevecito y reluciente en el bolsillo, preparado para salir al rescate. Pero no ocurrió. Lo que sí me pasó fue que me temblaron las piernas. Y tenía mariposillas en el estómago. Y algo de miedito también, porque la última vez estuve a punto de morir aplastada. Entonces me prometí que no volvería al mismo lugar, que me mantendría alejada. Pero lo hice. Hace tres meses compré una entrada de pista para ver a Coldplay.

     

    El tiempo, como siempre, pasó bastante deprisa, y antes de darme cuenta estaba camino al Palacio de los Deportes junto con dos amigas para comer por la zona y estar prontito en la cola, como cuando éramos adolescentes. Qué calor pasamos, qué de cosas absurdas vimos, y qué de tontería en tan poco espacio. Pero también qué de ilusión, qué de eclecticismo, qué de ambiente positivo. Tras tres horas de soportar un sol de justicia y escuchar perlas como: “¿esto de la cola cómo va? ¿Os han cogido el nombre o algo?” que nos dejaron ojipláticas, se abrieron las puertas. “Sweet, corre como una perra” escuché a mi espalda. Y ni Usain Bolt podría haberme ganado (y eso que bajé un par de tramos de escaleras casi a oscuras). Objetivo conseguido: quinta fila y en un ángulo perfecto respecto del micro principal. (La parte del telonero me la salto, if you don’t mind).

     

    Cayó el telón. Se apagaron las luces. Lo que era oscuro se volvió technicolor. Y no lloré. Durante 90 minutos grité, canté, reí, soñé e incluso una mano chiquitita estrujó un poco mi corazón. Pero no lloré. Y yo lo esperaba. Porque en muchísimas ocasiones, su música ha sido para mi un increíble canalizador de emociones. Me ha acompañado en momentos muy íntimos, tanto de los buenos como de los malos. Me ha transportado a otros tiempos, a otros lugares. Me ha ayudado a superar derrotas y a celebrar victorias. Pero no lloré. Supongo que en ese momento, a pesar de lo que determinados acordes me pudieran evocar, dejé lo triste en la mochila. Lo que no quiere decir que no me emocionase. Pasé todo el concierto con la piel de gallinita, conste. Simplemente, me quedé con las emociones positivas, disfruté de la experiencia. Y eso que a veces las letritas se las traen. Pero pudieron más, por una vez, las vibraciones positivas. Estuve en la colina Violeta, en mi lugar, donde no hay relojes y la niebla se vuelve dios, que puso una sonrisa en mi cara y habló a pesar de lo más difícil gritando “Viva la vida!”; donde la ciencia responde preguntas, pero habla más bajo que el corazón; donde llueven mariposas y al final, todo es amarillo.

     

    No lloré. Hoy me emociono al recordar todo lo que viví, pero no lloré. Quizá la próxima vez lo haga. Sólo sé seguro que estaré allí, y que me encantaría que tú (sí, tú J) llores o no conmigo.

    7/27/2008

    El ¿otro lado? de la cama

     
            Lo reconozco: he perdido la costumbre de estudiar. En realidad, y para ser honesta, diré que no la tuve nunca. Pasé de estudiar los exámenes del colegio en la hora anterior a hacerlo la noche anterior durante COU y los tres primeros años de carrera. En 4º y 5º me esforcé un poco más e incluso iba a la biblioteca, pero yo los considero una "crisis" que pude superar :P. Esto viene a que ahora mismo estoy haciendo un máster de práctica jurídica (no digo estudiando, porque sería mentir) y me está costando horrores. Tiene el pro de que es a distancia y no tengo que ir a clase, pero el CONTRA (en mayúsculas porque para mí es tremendo) de que como nadie me controla, lo voy dejando y pasa lo que pasa.
            Esta noche (sí, sé que es sábado), estoy intentando ser responsable y avanzar un poco en el trabajo. Más que nada por no joderme las vacaciones. El caso es que tengo la TV puesta de fondo, por acompañar más que nada, y me han dado la excusa perfecta para dejar de lado mi tarea y regalarle todos mis sentidos a las imágenes que salen del tubito catódico:
    - Interior de una farmacia. Día. Una farmaceútica con la cara borrosa dice lo siguiente (más o menos, que no me lo he podido aprender sobre la marcha): "porque claro, las niñas si ya tienen relaciones con 15 años y van con uno, con otro... a los 20, 25 ya están aburridas de todo y ¿qué hacen? vamos a probar cosas nuevas... y claro, pues con mujeres".  Todo esto, a raíz de explicar su derecho a la objección de conciencia y por tanto a no vender preservativos. TOMA YA. También ha explicado a todos los ignorantes que vivimos en este país, que el uso del preservativo fomenta el número de abortos (idiota de mí, que pensaba que era al revés) o que es un acto deleznable al nivel del holocausto judío provocado por los nazis. Tal cual. Y se queda tan ancha.
            Me he quedado pegada a la silla. Y mira que yo soy una persona a la que le encanta el debate, que tengo amigos de muy distintas facciones, y entiendo que la pluralidad de opiniones, bien llevada, es más enriquecedora que otra cosa. Pero esto ya es excesivo. No sólo por la exageración y la comparación fuera de lugar, sino porque se están dando datos que científica y estadísticamente no son reales. Ahora, debo reconocer que he vivido una revelación: ahora resulta que la opción sexual depende del uso de anticonceptivos, y, deduzco, por ende, de la ¿"promiscuidad"? mal entendida por según que personas. Lo curioso de todo esto es que luego son esas personas, las que reniegan de libertades y derechos, las que más hacen uso de una ley que, de cara a la galería pisotean, y de puertas para adentro dan gracias al Todopoderoso por su existencia, y que es la ley del divorcio.
            Pero no nos desviemos del tema. Si el uso de preservativos, y por tanto la promiscuidad que es directamente proporcional al uso de los mismos (debo ser la idiota que se carga la estadística, como siempre), ¿las familias pías y numerosísismas que pueblan la piel de toro son las únicas que están a salvo de esa plaga de nuestro tiempo que es la homosexualidad? ¿Si uso condones acabaré tirándome a mis amigas? Madre de Dior, qué encrucijada. Esta noche ya no sé en qué lado de la cama acostarme Confundido
    1/25/2008

    Percepciones

     

    Ayer tuve un juicio. Un asunto de guardia y custodia. Mi cliente es una de esas personas que no soportan los silencios (¡con lo agradables que son a veces!) y necesita hablar constantemente, de todo y de nada, para alejarlos de su alrededor y sentirse más tranquilo. Habló de lo malas que somos las mujeres con los hombres, de los gastos de la casa, de lo que cobra en el paro, de lo malas que somos las mujeres con los hombres, de los últimos crímenes de violencia de género, de lo terrible que es la heroína y los pocos amigos que le ha respetado, de lo malas que somos las mujeres con los hombres… ¿he dicho que las mujeres le parecemos malas? Durante casi una hora mantuvo su charla deslavazada e inconstante, y como todos los hombres me comentó lo desagradable que se le hacía la situación (las mujeres hablan de ello algo menos, o quizá no, pero si de un modo diferente) y yo me di cuenta de lo abismalmente distinta que puede verse la misma circunstancia según se esté sentado en un banco mirando a varias personas vestidas de negro sobre un estrado o se sea una de esas personas vestidas de negro sobre un estrado y se mire a los que están en los bancos (aprovecho para explicar que en los juzgados españoles, defensa, acusación y tribunal están siempre a la misma altura y ninguno está en una mesa más alta que el resto J).

    No es la primera vez que debato (por no decir “discuto” XD ) con un cliente porque me dice que tanto estas situaciones como mi trabajo le parecen desagradables. Ahí es cuando trato de explicar que entiendo que es su vida, y a nadie le gusta dejarla en manos de gente ajena para que decida qué será de ellos a partir de ese momento. Pero mi trabajo consiste en que lo que esa persona ajena decida se parezca lo más posible a lo que ellos quieren. Es un reto que me gusta. Y casi siempre lo consigo J.

    Yo he estado a ambos lados del espejo, o más o menos. He sido testigo en un par de juicios y podéis creerme si os digo que lo pasé fatal, con tanta gente mirándome y pendiente de lo que yo dijese. ¡Vaya nervios! Casi iguales que cuando me pongo la toga y me subo a un estrado, sólo que éstos van aderezados de un subidón de adrenalina, fuerte concentración y una actividad cerebral que roza la extenuación. Y me encanta.

    Es curioso lo distinto que se ve todo dependiendo del lado del escalón en el que estés.

    1/10/2008

    My little child

     

    Leo con estupor en un periódico digital la siguiente noticia: una mujer es condenada por una falta de vejación injusta a 4 días de localización permanente y a no acercarse a menos de trescientos metros de su hijo o comunicarse con él durante seis meses, por haberle gritado en presencia de unos compañeros en la puerta del Instituto. La sentencia ha sido confirmada por la Audiencia Provincial de Murcia.

    Como en la mayoría de las noticias que tienen que ver con temas judiciales, lo que nos llega a nosotros es el desenlace de la película y no el planteamiento y la trama. No sé en qué términos se expresó esa madre públicamente, ni tampoco sé por qué recriminaba a su hijo. Quizá se pasó y merecía un tirón de orejas. O quizá no, y la están sacando seis meses de su casa sin justificación tangible. Lo que me preocupa, y esto lo he comentado con gente cercana muchísimas veces, es el cada vez mayor intrusionismo judicial en la vida diaria de las personas. Y el poder (sí, he dicho poder) que con esto se otorga a determinados miembros de la sociedad. Se acabaron aquellos tiempos en que los menores tenían respeto a sus mayores. No me refiero a miedo o temor reverencial, impuesto a base de la pedagogía de la hostia limpia. No. Hablo de simple y llano respeto a la autoridad que podían representar los padres, y que actualmente está en vías de extinción.

    Es fácil escucharme comentar que paso más miedo yendo a los Juzgados de Menores que a los de adultos. Puede chocar, pero cualquiera que conozca ese campo sabe de lo que hablo. Salvo contadas excepciones, nadie les ha puesto nunca un límite de modo que no tienen freno en lo que hacen. Tampoco es extraño en los tiempos que corren escuchar a un chaval decir algo como “a ver si te atreves a tocarme, que soy menor” o “me da igual, como soy menor no me va a pasar nada”. Incluso amenazar a los padres con denunciarles a la primera de cambio. Como le debió ocurrir a esta mujer, porque si la denuncia no la formuló su hijo no se me ocurre quién pudo hacerlo. Y a estas alturas yo me pregunto: ¿nos estamos pasando y sobreprotegiendo a los menores? ¿Se va a volver todo esto en contra de quien trata de poner las normas (y no me refiero sólo a las leyes)?

    Yo tengo la respuesta muy clara. ¿Y vosotros?

    1/7/2008

    Still me

     

    Hace tiempo que no paso por aquí. En cierto modo he perdido, no el interés, sino la motivación de escribir. Soy incapaz de recordar cómo me hacía sentir, cómo nacía el impulso y se transformaba en letras, en palabras, en historias. Y a pesar de todo, lo echo de menos.

    Me han pasado muchas cosas en estos últimos meses. No habría espacio en el mundo para poder plasmar lo que han supuesto para mí, lo que me han hecho aprender y lo que me han hecho cambiar. Es curioso, porque sé que soy diferente pero en el fondo me sigo sintiendo la misma niña dentro de un cuerpo de mujer. Aún se me saltan las lágrimas con una facilidad pasmosa, me río de los peores chistes y me emociono en los momentos más inoportunos. En esos momentos me reconozco plenamente. Hay otros en los que no. Pero sigo viva, y sigo en pie. Supongo que es la motivación más poderosa que existe: saber que puedes seguir hacia delante. Y es la intención que tengo.

    Por cierto, feliz 2.008

    2/13/2007

    Happiness inside

     

    - ¿Qué ocurrió entonces?

    - Me llevó a un aparcamiento, entre dos coches, y me puso el tenedor en el ojo, amenazándome con sacármelo si no le daba el dinero que llevase.

    - ¿Se lo dio?

    - Si, pero él seguía sujetándome. Entonces me metió la mano por dentro del pantalón.

    - ¿Le decía algo mientras?

    - Si, constantemente: “Como me mires te mato, como me mires te saco los ojos”.

    - ¿Efectuó algún tocamiento?

    - Sólo metió la mano y la sacó, supongo que para bajarme el pantalón.

    - ¿Qué intención cree que tenía?

    - Al principio pensé que robarme, pero cuando hizo esto estoy segura de que quería violarme.

    - ¿Le bajó el pantalón?

    - No. Cuando sacó la mano le di un codazo en el pecho, me revolví y le quité el tenedor. Se lo puse en el cuello. Entonces empecé a gritar yo.

    -¿Qué gritaba usted?

    - Que no se moviera o se lo clavaba, que a mi me daba igual.

    - ¡¡¡¡¡¡Enhorabuena!!!!!!

    - …

    - Disculpen… me ha salido solo.

    - No se preocupe Señoría, es normal.

    - Bien, y entonces… ¿qué ocurrió?

    -Pues que él se fue corriendo.

                 Y aunque yo estaba sentada observándolo todo, en mi interior también grité a la vez que la Juez.

    1/22/2007

    Vacaciones

     

    ¿Soy Iris?

    ¿Amanda?

    ¿Una extraña mezcla de las dos?

    ¿Por qué nunca he hecho un intercambio de casas?

    ¿Quizá porque no tengo casa que intercambiar?

    ¿Qué he hecho mal para que Jude Law no llame a mi puerta ligeramente borracho?

    ¿Tengo algo parecido a las “agallas”? (Y no son las de los peces)

    ¿Soy la “prota”?

    ¿La amiga de la “prota”?

    ¿O la “prota” actuando como si fuera la amiga de la “prota”? (Qué lío)

    ¿Por qué me siento tan identificada cuando alguien pone una canción y la canta y escenifica a voz en grito?

    ¿Compraré algún día un pijama para dos?

    ¿Tendré un encuentro cuco?

    ¿Soy la tia más deprimente que haya conocido alguien nunca?

    ¿Es posible despertar de resaca peinada y sin cara de zombie?

    Y lo que es más importante, ¿habrá en mi vida algo parecido a un final feliz?

     

    Menos mal que lo que pretendía era una sesión de cine fácil y sin pensar…

     

    (Os recomiendo “The holidays” a todos)

     

    1/19/2007

    La bolsa o la vida

     

           Más o menos eso es lo que me dijeron, y yo no supe bien qué contestar. Fue hace unos tres meses, cuando me dieron el soplo de que me iban a ofrecer un puesto de trabajo al que ya había optado y cuya selección quedé la segunda. En su momento supuso un chasco, pero se quedaron con mi CV, me dijeron que en caso de haber una nueva vacante me llamarían directamente y yo seguí con mi vida, o, al menos, intentándolo. De aquello han pasado dos años y justo ahora, cuando estaba completamente segura de hacer lo que quería, en un trabajo al que cada día iba contenta y con un futuro laboral que poco a poco comenzaba a tomar una forma más definida, ¡pum! aparecieron de nuevo y me desestabilizaron entera. Y es que no se puede llegar de pronto y, como un cuatrero de los del oeste americano, ponerte en semejante brete. Señores, eso no está nada bien.

     

          Esta tesitura me hizo pasar la semana más dura de mi vida (motivo por el que mi vuelta a las letras y a las caídas se vio trágicamente truncada), plantearme muchas cosas, y, sobre todo, aprender mucho sobre mí misma. Cada vez que sonaba el teléfono rezaba para tener un poco más de tiempo para pensar. Me hubiera venido genial tener una balanza para sopesar con precisión mis opciones pero, como no es el caso, tuve que consolarme con hacer dos listas (mentales, no os vayáis a creer que lo escribí ni nada). La primera suponía un trabajo estable y posiblemente interesante, un sueldo más que generoso y un salto cualitativo brutal en mi CV, pero también estaba que la experiencia adquirida no me iba a servir después en el mundo laboral, que los horarios eran absolutamente incompatibles con cualquier tipo de intención de tener una vida social minimamente gratificante (bueno, en realidad con cualquier tipo de vida social) y que no era ni de lejos algo que tuviera que ver con mi campo actual. El segundo platillo incluía absoluta satisfacción por el trabajo hecho, vocación cumplida, un ambiente laboral fantástico, un futuro cada vez más perfilado y una compensación económica algo raquítica y la inseguridad que supone ser autónoma. Ainss, qué fácil era cuando la decisión más dura era merendar Nocilla o pan con chocolate (que parece lo mismo, pero no es igual). No podéis imaginaros lo complicado que fue. Si pensaba en decantarme por la primera, me sentía una mercenaria; si pensaba en la segunda, una idiota idealista. Al fin y al cabo, hay que comer y no está el mundo hoy en día como para rechazar angulas para quedarse con una tortilla francesa (con todo mi respeto para la tortilla), pero ahora, sin más responsabilidades que yo misma es cuando me lo podía permitir. O al menos en teoría. ¡Lo que trabajó mi coco en esos días!

     

          Con mucha dificultad, terminé tomando una decisión. No sé si he cometido el error más grande de mi vida o si, quizá, es lo mejor que podía haber hecho nunca. Pero para ganar hay que arriesgarse, y mi felicidad no es un juego. Al fin, llegó el momento crucial: sonó el teléfono y me lo preguntaron: “¿La bolsa o la vida?”. Y con una calma y una decisión que me sorprendieron mucho respondí:

    “La vida”.

     

    1/16/2007

    A lo pobre

     
    "Buenas tardes. Mire, yo venía buscando una abogada que estaba en la otra oficina... Pues no recuerdo el nombre, pero si la veo la conozco... Es que le llevó un tema a mi amiga Fulanita, que tiene un hijo que se llama Blasi... Pregunte, pregunte... Ah, yo creo que es usted... mire, lo que le decía a la chica... que yo venía buscándola porque usted le llevo el divorcio a mi amiga Fulanita, que tiene un hijo que se llama Blasi, y ahora el divorcio que hay es el mío, y he venido porque quiero que me lo lleve a lo pobre :) ".
     
     
    No es mala manera de empezar la tarde, ¿no?
     
     
    Por cierto... feliz año XD
    10/10/2006

    Waiting on an angel

    Y he aprendido que es algo que no se debe hacer, porque los ángeles, por muy celestiales y muy buenos que sean (permitidme que use el masculino genérico, que las discusiones bizantinas las llevo fatal) no están a nuestro servicio, así que ellos deciden cuando aparecer.

     

    Así, tal y como habréis comprobado leyendo los posts de la categoría “Caída libre”, el mío suele aparecer en el momento justo para evitar que los desastres vayan más allá de unos moratones (aunque sean ENORMES y duelan un poco) y alguna tirita en mi dignidad. Nunca le he visto (lo que me faltaba) pero está claro que sin él (o ella, qué narices!!) Sweet Caroline habría estado al borde de lesiones serias en más de una ocasión, como cuando me tiró un caballo (esa no os la he contado :P).

     

    En cambio, otras veces, esperas, esperas a que dé alguna señal… y al final desesperas cuando no aparece y lo estabas deseando. Y para muestra un botón, o un Fa#: el jueves pasado me planté en la puerta del Palacio de los Deportes dispuesta a disfrutar de una tarde de música en directo. Primero, “Ojos de Brujo”, que hicieron una hora de directo para quitarse el sombrero. Y luego llegó ÉL. Ben. Ben Harper. “Benito” para su madre, cuando se mete en problemas :P. Dos horas y media de musicón; con todas las letras. Madre mía, disfruté como una enana. Por supuesto, en todos los conciertos hay un tio ALTISIMO que se coloca cerquita del escenario y no deja ver a nadie. ¿Adivináis cerquita de quién estaba también? Si la SGAE pillara su móvil, se iban a hinchar con lo que grabó. QUÉ PESADO. Pero quitando eso y las tres chicas de habla inglesa (es q no se si eran anglos o americanas), desatadas perdidas, que durante un rato tuvimos detrás y que realmente daban MIEDO, fue todo perfecto. Bueno, todo no. Porque mira que esperamos que apareciera un ángel y nada… En cada uno de los compases, en cada uno de los bises cruzábamos los dedos y nos concentrábamos en ello, pero algo debimos hacer mal. Está claro que los ángeles estaban ocupados en otras cosas. Ya aparecerán.

     

    (Para quien no lo sepa, "Waiting on an angel" es una pedazo de canción de Ben Harper :) )

     

     

    PD. Hope, ni Ávila ni Salamanca. Palencia XD

    9/30/2006

    Starring... Sanchidrián

    Creo que por fin ha llegado el momento de explicaros a todos el origen de su nombre. Para ello, debo comenzar poniéndoos al corriente de que en mi familia somos extremadamente propensos a cambiar el nombre de las cosas (retorcerlos, estirarlos y estrujarlos hasta el punto de no parecerse nada al original) y a las peregrinas asociaciones de palabras.

     

    En este caso, ha sido fundamental lo siguiente:

    a)      Mis abuelos eran agricultores, y mi abuela cuando iba a dar de comer a los conejos les llamaba diciendo: “Sanchi, sanchi…”, igual que a las gallinas las llamaba “pulas”. Lo que no sé es por qué.

    b)      Cuando voy a mi pueblo, por la A6 siempre veo el desvío a Sanchidrián, al que quizá se refiere Hope for winter.  Es un topónimo muy sonoro que siempre me ha gustado. Me pasa lo mismo con Peñaranda de Bracamonte, por ejemplo, y supongo que es la típica cosa que se te acaba quedando en la cabeza a base de verla durante años.

     

    La cuestión es que cuando nuestro protagonista llegó a casa no tenía nombre, y le llamábamos (aunque por supuesto no hacía ni caso) de la primera manera que se nos ocurría. Una tarde que el animalito se había atrincherado en el baño, mi hermana trataba de sacarle de buenas maneras: “Sanchi, sanchi…” le decía, hasta que en una de esas… “Sanchidrián, ¡sal de ahí!”. Nos entró la risa, y como ya digo que siempre nos ha gustado, así se quedó.

     

    Por desgracia, no puedo decir que esto se haya mantenido hasta el día de hoy, porque hace cosa de dos meses mis padres se lo llevaron una mañana y lo entregaron en una tienda de animales. Supongo que el hecho de que se hubiera comido dos veces parte de la instalación de riego por goteo y que se rebelase salvajemente cuando le metíamos en la jaula para evitar mayores destrozos no debió ayudar.

     

    Sólo espero que lo estén tratando bien, Y si por algún casual su nuevo dueño lee esto, le aviso de que cuando gruñe no va de mosqueo. Ataca.

    9/27/2006

    Arrebato

    Hay veces en las que la rabia (por ejemplo) se instala en tu estomago, se reparte a la velocidad del sonido por todo tu cuerpo y sientes que necesitas estallar. En contadas ocasiones, Hiroshima a tu lado es un juego de niños. Y luego, la tranquilidad se apodera de ti mientras te vuelves más ligera. Eso me ha pasado hoy.

     

    El pantalón que me he puesto esta mañana llevaba el bajo como doblado sobre si mismo, y lo que yo pensaba q era un toque mono ha resultado una trampa mortal. Acostumbrada a ponérmelo llevando botines con tacón cuadrado, nunca imaginé que la puntería de la que carezco en condiciones normales se iba a condensar en mis pies para atinar con el taconcito de aguja que llevaba hoy dentro de la vuelta del pantalón una y otra vez. No os voy a contar como han sido mis dos caídas (si, DOS, voy superando mi record personal), pero si os diré que me he llegado a asustar por lo que me podría haber pasado.

     

    Total, que al fin consigo llegar a mi casa. Me bajo del coche, vació el buzón (cosa que siempre me toca a mi por una extraña alergia que han desarrollado todos los miembros de mi familia a hacerlo) y cuando estoy entrando en casa… PUM! el enésimo tropezón de la mañana. Si en ese momento se hubiera tomado la temperatura de mi sangre probablemente superaría los 100º. Como un misil me he dirigido al salón donde, sin pensármelo dos veces me he descalzado y quitado el pantalón. Del tirón a la cocina, he cogido las tijeras… ¡y adiós perneras! Hala, para que intente hacerme caer otra vez.

     

    Niños, esto es lo que se llama tener un arrebato. No lo hagáis sin la supervisión de un adulto J

     

    Nota: Hope for Winter, te prometo que lo de Sanchidrián lo explico mañana

    9/26/2006

    Eloquentia

    Esta mañana ha sido la sesión final de un juicio en la Audiencia Provincial sobre apropiación indebida que ha durado 5 días. Cinco interminables días. Hoy era la jornada grande: los informes. Para todo aquel que no esté familiarizado con el proceso penal, explico que el informe es la parte final del juicio, en la que el letrado hace un resumen del procedimiento, expone sus conclusiones y solicita que la Sentencia sea dictada acorde con su solicitud (vamos, los discursos que hacía Bizcochito en Ally MacBeal XD). En mi humilde opinión de letrada principiante es el momento en el que ves si alguien vale o no (aunque en la mayoría de los casos el juez no haga ni caso y esté pensando en si cenar carne o pescado).

     

    Esta mañana, para mi la sorpresa ha sido uno de los letrados actuantes. He de decir que es uno de esos abogados que ya tiene un nombre, de modo que mi curiosidad durante la vista se ha mantenido siempre en alerta. Reconozco que durante los interrogatorios llegué a pensar que flojeaba y que, como tantos, no es oro todo lo que reluce. Hasta el alegato final. Desde aquí retiro cualquier tipo de reticencia y me quito el sombrero ante la elocuencia, saber estar y desparpajo de ese hombre, que, aun conociendo yo todo el procedimiento y habiéndome tragado 4 días de sesiones, ha conseguido mantener mi atención durante más de una hora de discurso.

     

    Ya me gustaría a mi ser capaz de expresarme en público (bueno, y también en privado, qué narices!) de esa forma, sin atorarme, balbucear o perderme en los cerros de Úbeda (que deben tener unas vistas preciosas). No es que esto me pase trabajando (a ver si vais a creer que soy una inútil total) sino que lo normal es que sea en mi vida diaria cuando la lengua decide ir por un lado y mi cerebro por otro (de mis pies mejor no hablamos ;) ), lo que me trae más de un quebradero de cabeza por decir en voz alta lo que no debo o no decir lo que debería. Vamos, un lío.

     

    Ahora que lo pienso… ¿venderán en e-bay elocuencia embotellada?

    9/15/2006

    The sign

     

    Iba yo hacia el despacho, enfrascada en mis pensamientos y escuchando musiquita; saqué las llaves del bolso… y lo que tenía delante eran los tornos del Metro.

     

    Es una señal.

     

    Tengo que dormir más.

    9/12/2006

    Nada es tuyo, todo es mío...

     

    - Y dígale a esa persona…

     - ¿A qué persona? ¿La que está sentada a su lado? ¿Su mujer?

     - Si, a esa… Pues dígale que me de una cama más, que ella se queda con 8 y yo quiero tener otra para cuando venga mi hijo a dormir.

     - Yo ya le he dicho que le doy una y le he conseguido otra de una amiga.

     - Tú no me das nada, que la cama es mía. Y la de tu amiga no la quiero, quiero una cama de mi casa.

     - En esa casa no hay nada tuyo; sólo pagamos a medias el comedor. El resto me lo quedo.

     -  ¿Ve usted como es mala? ¿Si me lo tengo que comprar todo! ¡Hasta platos!

     - Bueno, venga, que te doy platos y un par de cacerolas. Y la cama, anda.

     - ¡Que no me las das! ¡Que son mías también! Y encima ha vaciado una de las cuentas y ha metido el dinero en una solo suya. Hace 15 días sacó 800 euros, y yo otros 800, para estar iguales. La semana pasada 600, y ahora la deja a cero.

     - ¡Huy, qué embustero!

     - Señora, estoy viendo las cartillas…

     - Bueno, pero es que tenía que irme de vacaciones y sacar para comer J.

     - Miren, este no es mi trabajo porque no van a liquidar los gananciales, pero según mis cálculos, para que el reparto sea igual usted se queda con todo lo q hay en la otra cuenta y le da a su mujer xxx euros.

     - Pues no le voy a dar el número de cuenta. Total, no lo va a ingresar…

     - Miren, hagan lo que quieran, pero esto lo tienen que resolver ustedes.

     - De acuerdo. Pero usted es testigo de que me ha dicho que me da la cama, ¿eh?

     

    Prometo que yo estaba delante, y fue aún peor...